Category: Holanda

December 3rd, 2007

La recta final

Bueno, decir nada más que el concierto del jueves en Amsterdam (la “fiesta del siglo”) fue una pasada.

Excepto por el peloteo a la princesita con un tango de letra políticamente incorrecta (se notaba que quien lo había elegido no hablaba español ni tenía ni idea de que iba de un tío que se había cargado a su novia por celos) todo estuvo genial.

Hubo música de diferentes partes del mundo, fusión entre ellas y, como colofón, 4 canciones de Blof.

A mí los de Blof me metieron en el bolsillo desde los primeros acordes: Dansen aan zee es una de las canciones de ellos que más me gustan. Después vinieron Binnenstebuiten, Laag bij de grond y Mens, esta última con la colaboración de un percusionista indio y unos trompetistas que habían actuado antes.

Y ahora… queda la recta final, mis últimos días por estas latitudes.

Después, el viaje de la del año: mi primer salto al otro lado del charco.

Y después… quién lo sepa que me lo diga, porque lo que soy yo, no tengo ni idea de lo que pasará a partir de enero.

November 25th, 2007

Sinterklaas y Zwarte Piet viven juntos en Madrid

Lo malo de integrarse en un país es que te invitan a fiestas. Bueno, eso no es malo, pero implica determinadas cosas. Por ejemplo, que si la fiesta es la de Sinterklaas, ya te puedes ir preparando para escribir un poemita. Y no uno cualquiera, sino uno sobre el regalo que haces, la persona a la que se lo das, y para colmo en holandés. Con la prosa me apaño bastante bien, pero la poesía es el don que el cielo me negó.Sinterklaas

A todo esto, no he dicho quien es Sinterklaas ni de qué va la cosa. Sinterklaas es un tipo con barba, vestido de obispo del año catapún, con su báculo y su mitra incluidos. Le acompaña un séquito de pajes negros, que curiosamente se llaman todos igual: Zwarte Piet, es decir, Pedro el negro. Todo muy políticamente correcto.

Según el relato tradicional, Sinterklaas trae regalos a los niños Neerlandeses y Belgas la noche del 5 al 6 de diciembre. A diferencia de su colega de profesión Papá Noel, Sint (como le llaman los amigos) vive durante el resto de año en Madrid. Y es que para qué irse a vivir a Laponia con el frío que hace, cuando puedes disfrutar del sol español. Lo que no sé es a quién se le ocurrió la peregrina idea de que Sinterklaas fuese desde Madrid a Holanda EN BARCO. Por que, a ver, los reyes magos tienen que ir un poco incómodos en el camello, pero físicamente el recorrido se puede hacer (y tiempo de sobra tienen porque no hacen nada el resto de año). Pero cualquiera que mire un mapa puede ver que es IMPOSIBLE ir en barco desde Madrid a cualquier sitio. Aunque bueno, con esto del cambio climático lo mismo dentro de unos años podemos hablar de la playa de Aranjuez, por ejemplo.

Sinterklaas y Papa Noel de vacaciones en la Costa del SolPero a lo que iba, que para la fiesta de Sinterklaas tengo que escribir un poema para una persona a la que he visto una vez en mi vida (nos han repartido en plan “amigo invisible”). Este ultimo dato lo complica todo un poco más, porque una cosa es no saber rimar, y otra no saber qué decir.

El otro día intenté escribir un par de versos, pero no había forma. Así que llamé al “servicio de emergencias”, es decir, a mis compañeros de piso. Nos llevó un rato, pero al final sacamos algo más o menos “apañao”. Me incluyo yo también en el proceso, porque yo miraba y opinaba mientras ellos escribían. Trabajo en equipo, como debe ser.

Fue en ese momento cuando me di cuenta de que los holandeses tienen una forma totalmente diferente de rimar. Había cosas que a mí me parecía que pegaban bien, mientras que ellos decían que no rimaban nada. Escarbando en mi memoria intenté explicarles lo de la rima asonante, los versos libres y cosas por el estilo, pero no colaba. Así que pasé de discutir y dejé que rimasen ellos como les diese la gana, porque, total, yo no soy Quevedo y la persona que lo va a leer posiblemente sea tan cuadriculada como mis holandeses caseros.

Ahora me queda la incógnita de qué será lo que han escrito para mí… Lo veremos la próxima semana.

November 22nd, 2007

Rectificación

Que dice mi broer, también llamado hermano mayor, que qué pasa que no le he mencionado en el texto de los diques. Al parecer a veces padezco deformación profesional y escribo cosas, según él, un tanto asépticas e impersonales. Bueno, pues ahorra lo arreglo.

El finde pasado estuvo mi hermano de visita. Me trajo un paquete de jamón serrano y otro de embutidos varios envasados al vacío (esto por orden de mi madre, como si aquí no hubiese comida…), turrones y roscos de vino para regalar a las amistades, y la ropa que me voy a poner en el fiestorro de la semana que viene. Se le quedó la maleta casi vacía después de sacar el cargamento, pero lo compensó llenándola de quesos y regalitos para sus amigos.

Le enseñé el centro de Utrecht, la radio donde hago prácticas, Ámsterdam, con sus canales y su barrio rojo incluidos, la zona de los diques y Middelburg. Nos salieron agujetas de andar y en los diques casi se nos gangrenan las manos del frío y el aire que hacía (y sólo teníamos un par de guantes, que nos repartíamos), pero nos lo pasamos bien y fue muy agradable volver a notar el ambiente familiar en casa. Y eso es todo porque no dio tiempo a más.

Pie de foto: hermanos garcía haciendo el tonto en el parque temático montado alrededor de los diques. Se supone que estamos levantando pesos con poleas.

Todo sea por tener contenta a la familia… :-)

 

November 20th, 2007

Oosterscheldekering

No, el título de este “post” no es un insulto, aunque pueda parecerlo. Se trata de una de las barreras artificiales (ver foto) que protegen los Países Bajos de las inundaciones. Porque para el que no lo sepa, los Países Bajos (a.k.a. Holanda) no se llaman así porque naciesen el día del santo, sino porque más de la mitad de su superficie se encuentra bajo el nivel del mar.

Circula por ahí un dicho que reza: “Dios creo el mundo y los neerlandeses crearon los Países Bajos”. Lo de Dios no lo tengo demasiado claro, pero en cuanto a lo de los neerlandeses (a.k.a. holandeses) no le falta razón. Sólo hay que buscar en google mapas de la región de hace más de 500 años y compararlos con los actuales. Y no me refiero a las fronteras políticas, sino a las físicas. Entre otras cosas, se han inventado una provincia más.

Desde hace siglos los neerlandeses mantienen una ardua batalla con el mar, y a día de hoy no está demasiado claro quién la va a ganar. Porque para preservar la tierra del avance de las aguas hay que drenar, pero cuanto más se drena más compacto se hace el suelo y más se hunde (a ritmo de un metro cada 100 años).

Los famosos molinos holandeses no se pusieron ahí para hacer bonito, sino para drenar agua e impulsarla hacia los canales. Y los zuecos no eran una moda, eran para andar por el barro, ya que aún no se habían inventado las botas de agua.

En este contexto, la obsesión de los neerlandeses por el agua no es pura casualidad. Todos los niños aprenden a nadar, existen los “waterscouts” (que son como los boyscouts, pero con actividades en barquitos de vela), su primera multinacional (y la primera del mundo) era una naviera, etc., y actualmente dan mucha importancia al problema del cambio climático, porque si los polos se derriten y sube el nivel de las aguas cabe la duda de si las barreras artificiales podrán resistir las embestidas del mar.

Es triste, pero a veces hasta en los desastres naturales hay diferencias entre ricos y pobres. Si en el sureste asiático llega un tsunami mueren miles de personas. Hasta hace 50 años en Holanda pasaba igual, pero tuvieron el capital suficiente como para construirse una barrera de protección y ganarle terreno al mar.

La zona de los diques de Zeeland no suele incluirse en los recorridos turísticos típicos, pero a mí me parece que es uno de los lugares que más vale la pena visitar. No sólo por su magnitud y la impresión que provoca, sino también porque es algo único en el mundo.

Diques

 

November 10th, 2007

La fiesta del siglo

Este año la radio ha cumplido 60 años y celebra su aniversario con un fiestorro por todo lo alto, en el Concertgebouw de Ámsterdam dentro de un par de semanas. Y yo, por supuesto, he dicho que voy.invitación

Al principio dijeron que iban a exigir etiqueta para asistir. Es decir, que los hombres tenían que llevar esmoquin y las mujeres vestido largo. Cuando lo oí se me cayó el alma a los pies, porque pensé que eso me iba a impedir ir. Cuando hice la maleta para venir a Utrecht mi principal preocupación era comprimir en pocos kilos lo esencial para dos meses. En ningún momento se me pasó por la cabeza meter entre los pantalones vaqueros y los jerséis de batalla un vestido de fiesta, unos zapatos finos y menos aún un abrigo a juego.

Afortunadamente no fui la única a la que eso le parecía un problema. Un montón de gente se ha quejado por lo de la etiqueta, unos porque no están dispuestos a comprarse un modelito para usarlo solo un día, otros porque se niegan a “disfrazarse” y otros a saber por qué. La cuestión es que, al final, los organizadores han cambiado de idea y ahora solo te piden que vayas elegante, pero sin llegar al sombrero de copa y el vestido largo de lentejuelas. Y menos mal, porque me hace mucha ilusión ir al Concertgebouw, que es como decir el Teatro Real de Madrid o el Liceu de Barcelona.