Ayer fue mi último día en la radio… y mis ahora ex-compañeros me regalaron un ramo de flores en mi despedida. Que a mí las flores normalmente pues ni fu ni fa, pero esta vez me hizo una ilusión… Y me dio mucha penita marcharme … snif, snif…
pero tengo que verlo como un nuevo reto, que se me presenta a partir de enero. Esta es al menos mi mentalidad para no deprimirme.
Y hoy ya he empezado la mudanza. Me marcho el miércoles, pero como los muebles son de prestado, los tengo que ir devolviendo. Por lo pronto, hoy me quedo sin mesas, sin sillas , sin estantería y sin neverita. De pronto la habitación parece el doble de grande. Queda sitio casi para ponerse a bailar. Pero con todo esto de las despedidas, ganas de bailar hay pocas.




Ahora ella y yo vivimos en la misma ciudad, porque la casa de Nijntje (pronúnciese “nainche”) está en Utrecht, que es donde nació su “padre”, Dick Bruna. Y a pesar de que Nijntje no es más que una figura de la literatura infantil neerlandesa, está muy integrada en su ciudad. Tenemos, por ejemplo, el 


